La madre de todas las derrotas
Tal vez la estrepitosa derrota de Lula da Silva y su Partido de los Trabajadores tiene mucho más significado que la victoria de Flavio Bolsonaro en las elecciones de Brasil. El Socialismo del Siglo XXI, que nació con Lula acaba de morir donde mismo.
Porque esta derrota fue estructural y posiblemente terminal, mucho mayor que la que sufrió -por ejemplo-el progresismo en Chile porque fue aplastante en lo más importante, donde está el poder real que es el parlamento. Alli es donde se aprueban o rechazan las leyes.
Incluso en el improbable caso que Lula llegara a presidente en la segunda vuelta, con la configuración del congreso no podría hacer prácticamente nada, en cambio si Flavio Bolsonaro llega a la presidencia tendrá un poder legítimo suficiente para hacer casi cualquier cosa que se le ocurra.
Los primeros que deben estar con incontinencia en estos días son los jueces del Tribunal Supremo Federal, que se dedicaron a obstaculizar cada una de las medidas que intentó llevar a cabo Jair Bolsonaro, hasta que finalmente terminaron metiéndolo preso.
Jair Bolsonaro -el padre- fue un mal presidente
Ahora para ser justos, parece que hay abrumadores antecedentes que Jair Bolsonaro intentó hacer un golpe de estado cuando perdió las elecciones. Su ex edecán testificó que mandó un borrador de decreto a los altos mandos militares para hacer un golpe de estado, luego de perder las elecciones.
Incluso los comandantes del Ejército y la Fuerza Aérea testificaron que Jair Bolsonaro les pidió su apoyo para el golpe que estaba preparando, estos se negaron terminantemente y le dijeron que si lo intentaba lo mandarían a arrestar.
También siguió el libreto de su admirado Donald Trump y mandó a una muchedumbre de partidarios a tomarse el Congreso, la Presidencia y la Corte Suprema. En suma, Jair Bolsonaro no fue un buen presidente, fue un golpista peligroso que -igual que Trump- no quiso aceptar la derrota en las elecciones alegando fraude.
¿Puede haber existido fraude? Claro que si, el sistema de votación electrónica se presta para toda clase de fraudes pero -a diferencia de Venezuela- esta vez no hubo ninguna prueba concreta de chanchullo, así es que Bolsonaro -actuando estúpidamente- intentó dar un golpe de estado.
Ojalá que esta vez segundas partes sean buenas
Ojalá que su hijo sea mejor presidente porque entraría a gobernar con un poder enorme, que no ha tenido antes casi ningún gobierno democrático en el Cono Sur. Me corrijo, si hubo uno que llegó así que fue el gobierno de Evo Morales y el MAS.
Pero esos eran una banda de ignorantes, delincuentes y pelmazos. Así y todo, gracias al poder con que entraron y su gigantesca ineptitud, los del MAS pudieron gobernar casi 20 años. Eso muestra que si Flavio llega al poder y sabe aprovechar esta oportunidad de oro puede cambiar Brasil a muy largo plazo.
Existe ese dicho "nunca segundas partes fueron buenas", pero esta vez la primera parte fue un tonto, así es que la segunda parte podría ser buena. Dicen que Flavio a diferencia de su padre es educado, piensa antes de hacer las cosas y busca acuerdos.
Aunque mantiene todos los valores e ideas conservadoras de su padre, dicen que "es percibido en Brasilia como un político profesional capaz de dialogar con sectores de centro y la clase empresarial tradicional". Ojala sea así.
El poder de los votos
Esta elección ha sido la primera victoria clara donde un país se sacude de un largo ciclo de social democracia, corrupción y economía irresponsable "el Partido Liberal (PL) de Bolsonaro logró la mayor bancada que un partido haya alcanzado en la historia reciente de Brasil. En el Senado, pasó de 15 a 28 senadores, casi el doble. En la Cámara de Diputados, saltó de 99 a 121 diputados".
Pero hay algo más importante: de 81 senadores, 49 son de derecha, 16 de centro y 16 de izquierda. En diputados de los 513, 283 son de derecha, 123 de centro y 107 de izquierda. Eso es más que una paliza, una masacre.
Existen 49 votos asegurados para el impeachment al Tribunal Supremo Federal (STF), eso es una sentencia de muerte que debe tener a muchos con colitis ulcerosa. No solo eso, tienen votos suficientes para modificar la Constitución a su antojo.
Se acabó la fiesta señores
Lula da Silva ha gobernado casi 12 años y en todo ese tiempo ha aprovechado para tomar todos los espacios de poder, copando la justicia, modificando y creando leyes para darse ventajas, además han llenado de amigos las enormes empresas estatales, con lo que se han asegurado el poder económico.
Pero como dice la salsa "Todo tiene su final" y esta elección ha marcado el final de la social democracia y el Socialismo del Siglo XXI en el Como Sur, ojalá en Chile hubiésemos tenido una victoria así en el parlamento para poder gobernar con tranquilidad, pero paciencia, porque para allá vamos.
Un detalle final es que el ciclo de social democracia se está desmoronando porque han sido increíblemente ladrones, parece que Flavio Bolsonaro también es de los que bien bailan. Ojalá que consiga reprimir sus instintos malandras y no caiga en el síndrome de Hubris, porque ahi si que se perdería todo lo que se ha avanzado.


