Historia y mala memoria
La memoria es frágil. Entiendo que los que nacieron a partir de los años noventa tengan toda clase de ideas absurdas acerca de como era "el Chile de antes", es decir en los años sesenta y setenta, al fin y al cabo ellos no estaban vivos en esos años y creen por lo que les han contado, que podría ser verdad o mentira, no tienen cómo saberlo.
Pero resulta que tengo varios amigos que como yo ya han doblado la curva de los setenta años, algunos incluso por bastante más y todavía siguen incapaces de entender cómo era el país entonces y las cosas que pasaron.
La mayoría simplemente estuvieron fanatizados por alguna ideología -de izquierda o derecha- y nunca fueron capaces de desprenderse de eso, así es que pasaron el resto de su vida hablando de un país que nunca existió, donde todo el mundo vivía feliz en una sociedad de derechos, o bien había un ejército enorme de comunistas listo para desatar una guerra civil que nunca fue.
Hay toda clase de ideas deformadas acerca de como era Chile en esos años, incluso por gente que los vivió, porque -tal como ocurre actualmente- la mayoría de la gente común no tiene la capacidad necesaria para pensar con la cabeza fría.
Cómo recibieron el país los militares
Pero bueno, no quiero divagar otra vez, a lo que quería llegar es que se está repitiendo una situación que los viejucos ya vimos en los años setentas, cuando fue el golpe y el Gobierno Militar recién empezó a ver como se las iba a arreglar con la situación en que nos había dejado la Unidad Popular.
El primer problema fue la inflación, que había llegado al 500% a fines de 1973, la espiral de precios subía sin control en paralelo a un aparato comercial y productivo totalmente en el suelo, lo que se tradujo en un desempleo gigantesco. Inflación y desempleo, eso fue lo primero.
El tesoro público estaba en cero así es que no había plata para financiar las jubilaciones, a menos que se imprimieran más billetes y se siguiera alimentando la inflación.
El sistema de reparto era de una injusticia brutal, los trabajadores estaban segregados estrictamente entre obreros, empleados particulares y empleados públicos y obviamente los obreros llevaban la peor parte. Todo esto "se le olvidó" a los que hoy lloran por volver al antiguo sistema.
Problemas y más problemas
Entre 1973 y 1974 vino la crisis del petróleo que golpeó especialmente a los más pobres porque quebraron empresas y la cesantía se disparó todavía más que antes. Esto obligó a los Chicago Boys a aplicar en shock económico recomendado por Friedmann, que provocó una de las recesiones más profundas de nuestra historia.
Esas medidas de shock llevaron en 1975 al "Plan de Recuperación Económica", la recesión se habría producido igual con o sin ese plan como mostró la experiencia de Cuba, Venezuela y otros países, pero el shock permitió que después de un par de años de penurias, la economía finalmente se empezó a recuperar otra vez.
El PEM y el POJ
El desempleo se disparó en las ciudades entre el 15% al 20% pese a los programas de "empleo mínimo" que puso el gobierno para dar ingresos de subsistencia a cambio de trabajos más o menos simbólicos.. El PEM y el POJ ayudaron a muchas familias a mantener la cabeza fuera del agua en esos años duros.
Otra medida dura pero indispensable para pasar a una economía moderna fue la apertura al comercio, eliminando todos los controles de precios y poniendo un solo arancel de importación bajo y parejo. Cientos de empresas que existían por la protección arancelaria quebraron y en Arica esto fue un derrumbe estrepitoso.
Pero la cara B fue que por primera vez en la historia la mayoría de los chilenos -y no solo los ricos- tuvimos acceso a autos, electrodomésticos y toda clase de bienes a precios accesibles, muchísimo menores a los que habían existido antes.
Yo recuerdo una propaganda en la tele en los peores años de la recesión que mostraban unas caricaturas del gobierno que mostraban una mega fiesta con todos borrachos, Decían "tuvimos tres años de farra, llegó la resaca y tenemos que pagar la cuenta" y aparecían todos con resaca quejándose.
Repitieron eso hasta el cansancio y al final la gente lo terminó entendiendo. No existen los almuerzos gratis y ahora había que pagar la cuenta, del gobierno decían que si aguantábamos y trabajábamos duro, todo se iba a arreglar al final.
El Capitán General se atrevió a decir por esos años que cuando las deudas se pagaran y pasada la resaca "cada trabajador chileno tendrá su propia bicicleta para ir al trabajo". Vaya si se quedó corto.
Todos reclamábamos rabiosos pero poco a poco el tiempo fue mostrando que los sacrificios no habían sido por nada y la mentalidad de mucha gente en Chile empezó a cambiar, cuando vieron que a veces el sacrificio si trae una recompensa.
Debe haber sido el año 1985 cuando llega una segunda gran crisis mundial que golpeó a toda América Latina, Alan García dijo que no iba a pagar más del cierto techo, México, Brasil y otros países dijeron lo mismo y en Cuba Fidel Castro se puso al frente para organizar una mega moratoria.
EL GObierno de Chile rechazó públicamente esa idea de fundirse, dijeron que pese a los gigantescos problemas que el país estaba enfrentando, las deudas se pagan y el país no iba a desconocer su deuda externa.
Los países que amagaron con una moratoria sufrieron mucho más que la pobreza temporal que produjo en Chile el pago de los compromisos, porque quedaron aislados financieramente por décadas. Argentina fue el peor caso, porque hasta muy poco sufrió grandes daños por la mala reputación de sus gobiernos.
Un salto en el tiempo: hoy estamos pasando por lo mismo
Bueno, eso fue hace años y hoy volvimos a estar adonde mismo. Hay algunas diferencias, claro, no tenemos una hiper inflación, ni un sistema de pensiones en bancarrota, tampoco tenemos altos aranceles ni la amenaza de quiebras masivas de empresas inviables.
El desempleo anda por el 12% más o menos pero la pobreza es incomparablemente más baja que la de los sesentas, hoy estamos mucho mejor ¿y por qué digo que estamos donde mismo? Porque todo el bienestar que tenemos hoy se generó entre 1986 y 1996 a partir del llamado "milagro" donde el PIB creció 10 años seguidos a tasas muy altas.
Eso generó muchísima plata, junto con los superciclos del precio del cobre, las altas reservas y un capital reputacional para pedir prestado en las mejores condiciones, permitió financiar la nueva fiesta, farra y borrachera para los siguientes 30 años.
Todo lo que se ganó en el decenio 1986-1996 se gastó en robo, malgasto, ineficiencia y demagogia por Lagos, Bachelet, Piñera y el merluzo. Desde que llegó Lagos el 2000 todo empezó a irse a pique y los sucesivos gobiernos echaron mano a gastarse las reservas primero, subir impuestos y endeudarse después.
Y después de Boric ya no podíamos seguir igual sin entrar a una espiral acelerada de inflación, desempleo, corrupción e inversiones congeladas. Afortunadamente el electorado reaccionó y dejó por fin de comprar los cuentos a los demagogos.
Disfrutamos de bonos y subsidios abundantes con Bachelet y el merluzo, los genios económicos de esos nefasto llegaron a plantear que Chile se debería convertir en una "sociedad de derechos" al estilo de Noruega, donde el estado mantendría a todo el mundo, mientras cada gobierno iba dejando un déficit más hondo.
El gobierno de Allende duró solo tres años y fue desastroso, pero desde que llegó la alegría hemos tenido una fiesta de 36 años de corrupción y decadencia contínua, ninguno de los gobiernos desde Ricardo Lagos hasta hoy ha podido revertir el deterioro continuo, silencioso, acumulativo.
Y eso es algo que este gobierno no ha sido capaz de explicar. Kast y su gente siguen alegando que no recortarán el "gasto fiscal" pese a que es en su gran mayoría un malgasto y resulta indispensable cortarlo.
Es como una herida en la vena pero la sangre sale en gotitas, no se nota. Nos daremos cuenta recién cuando sea demasiado tarde.
Y tenemos un ejército de imbéciles, oportunistas que desde la prensa, la política y el propio gobierno ponen el grito en el cielo cada vez que Quiroz trata de eliminar un malgasto.
Según estos tarados el país no puede existir sin "cultura", sin que a los niños les regalen laptops a cambio de nada, sin que dejen de botar plata en camionadas para escuelas, liceos y universidades.
No amigos, hay que ponerse serios de una vez por todas y dejar de esconder la cabeza como las avestruces. Haga lo que haga el gobierno tendremos como mínimo dos años de desempleo, inflación y cesantía porque estamos pagando la cuenta de todos los malos gobiernos anteriores.
Ojalá Kast tuviera los pantalones para explicar eso claramente, con palabras sencillas y francas, tal como Churchill dijo a los ingleses que solo les podía ofrecer "sangre, sudor y lágrimas" pero que esa es la única forma de salir del hoyo en que nos metieron 35 años de política demagógica.
Cuanto antes el electorado chileno se de cuenta y acepte esa necesidad de pagar la cuenta, mejor, porque no hay ninguna alternativa frente a hacer ahora el sacrificio. Si no se hace volveremos a ser un país miserable, ojalá la gente común se de cuenta que sin sacrificio hoy nos hundiremos mañana. Los viejucos ya tenemos experiencia en eso.










